Naturae

2019.

Se il film è “un flusso imposto nel tempo”, come percepiamo il tempo quando guardiamo un fotogramma?

Questa domanda nasce mentre stavo visualizzo il celluloide di un cortometraggio in super 8 che ho realizzato lo scorso anno durante un viaggio in Tasmania.

Le immagini al cinema sono proiettate sullo schermo a una velocità di 24 immagini al secondo ed é per questo che ci appaiono invisibili individualmente, ma cosa succede quando un’immagine viene fermata in un film?

La serie è composta da 9 fotogrammi estratti dal celluloide e che presento individualmente come una stampa fotografica di grande formato e senza apportare alcun ritocco.

Guardando la sequenza di immagini, la prima cosa che ho apprezzato è stata la loro estetica, il grano proprio dei sali d’argento, successivamente, l’osservare, mi ha portato ad una esperienza immersiva intima piú profonda. Mentre lo sguardo si soffermava su alcune parti dell’immagine,  attraverso una rete di pensieri, sono iniziate ad emergere delle forme.

Dopotutto ogni immagine ha il potere di vivere di vita propria in ogni persona e puó cosí essere interpretata in un’infinitá di modi da ciascun osservatore secondo il proprio punto di vista.

Intuisco quindi che il tempo in una immagine, elemento condizionante per eccellenza del nostro guardare, non è solo un succedere di un evento seno che si puó mostrare a noi anche come una forma di sensibilitá relazionata alla nostra vivenza.

E quindi, in questo tentativo di separare e dividere degli attimi della realtá in porzioni, cioè selezionando dei fotogrammi appartenenti ad un film, il tempo si ritrova si, estromesso dal divenire, ma continua ad esistere in modo separato in uno stare fuori e dentro all’immagine.

 

 


EMotion

2015. Gelatin silver prints. Lithographs and engravings.

Una reflexión sobre el movimiento tomando como referencia las esculturas de Giambologna, la danza de Isadora Duncan y las fotografías de Rudolf Koppitz y Eadweard Muybridge.

Las series están motivadas por la voluntad de trascender al movimiento y reconocer la fuerza implícita en la forma dinámica. Detener fotogramas y generar nuevas trayectorias. ¿Lo móvil puede intuirse en su quietud?

Plasticidad interna. Materia, ser, sustancia que transita de una apariencia a otra y genera huecos que contienen lo invisible. ¿Es posible aprehender el escurridizo instante que precede a las incontables formas, a los resultados?

Existe un arte del movimiento, una danza primigenia: el desplazamiento regular de los astros y la conjunción de las estrellas fijas con los planetas errantes, la comunión rítmica de ellos y su armonía disciplinada.

Lo que acontece cambia todo el tiempo. Somos también esa primera danza. Diría Carl Sagan, somos la encarnación local del cosmos que ha crecido hasta tener conciencia de sí. Polvo de estrellas…

 


Individuality. Self Portrait as Motion, Space, Camera, Scanner.

2014. Cyanotype and gum bichromate prints, single copy.

Visible y móvil, mi cuerpo se cuenta entre las cosas, es una de ellas, está prendido en el tejido del mundo, y su cohesión es la de una cosa.
Pero, puesto que ve y se mueve, tiene a las cosas en círculo en torno a sí, ellas son un anexo o una prolongación de él, están incrustadas en su carne,
forman parte de su definición plena, y el mundo está hecho de la pasta misma del cuerpo.
L’Œil et l’Esprit di Maurice Merleau-Ponty

Individuality se origina en un tiempo de encierro, en que pasé un largo periodo en casa por problemas físicos.
Se compone de una serie de autoretratos tomados en las habitaciones de mi apartamento. En estos espacios íntimos, la luz penetra dulce, fuerte, revelando un cuerpo de mujer que se multiplica y abandona a un viaje de búsqueda, profundo y secreto. El cuerpo deja de ser cuerpo para aliviarse y gestarse en su interioridad.
Los acontecimientos de las instantáneas no son verdad, no son mentira, nacen de una lógica difusa, frágiles pensamientos como focos, como puntos de luz.